El Redentor: Fiestas para los indefensos
Jack Klumpenhower
3/20/2012
Me agrada poder cuidar de mí mismo. Creo que a la mayoría de la gente también. Pero en esta época del año en la que se están acercando el Viernes Santo y las celebraciones de Pascua, recuerdo que estas prácticas victoriosas no se tratan de cuidarse a uno mismo sino del cuidado de Dios. Son fiestas para los indefensos.
Es apropiado que uno de los versículos más conmovedores que citamos en la Pascua venga de Job. Usted lo recuerda. Lo había perdido todo: riqueza, familia y salud. Todo había desaparecido dejándolo indefenso. Entonces llegaron sus amigos y lo acusaron de un pecado que no había cometido.
Pero de ese dolor en su corazón y de su debilidad salieron estas palabras de esperanza: «Sé que mi Redentor vive, y un día por fin estará sobre la tierra. Y después que mi cuerpo se haya descompuesto, ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios!» (Job 19:25-26, NTV).
Mucho de lo que hace que esos versículos sean electrizantes es la palabra que Job eligió para Dios. Redentor. ¿Por qué usó ese nombre en particular?
Redentores de la Biblia
La idea de la redención está en toda la Biblia. Significa salvar algo o a alguien al comprarlo nuevamente pagando un precio. Levítico 25 detalla cómo una persona que había sido vendida como esclava podía ser comprada de nuevo por un miembro de su familia. El redentor pagaba la deuda que se debía y el esclavo era liberado. La tierra y el hogar perdidos debido a problemas económicos también se redimían.
Dios también es un redentor. Cuando rescató a los israelitas de la esclavitud en Egipto, les dijo: «[Los] redimiré con mi brazo poderoso y con grandes actos de juicio» (Éxodo 6:6, NTV). El profeta Jeremías declaró: «El Señor ha rescatado a Israel de manos más fuertes» (Jeremías 31:11, NTV). Y David oró: «Ven y rescátame, líbrame de mis enemigos» (Salmo 69:18, NTV). En estos pasajes, Dios rescata a su pueblo pero no paga un precio, así que el uso del lenguaje de redentor podría parecer extraño, hasta que nos damos cuenta de que señalan hacia un rescate más completo.
Jesús es el Redentor final. Lucas 1:68 anuncia su nacimiento: «Alaben al Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo» (NTV). En la cruz, Jesús pagó el precio para rescatarnos de la esclavitud al pecado y a la maldad. Fue un precio absurdamente alto. Inconcebible. Pero correspondía con el amor de Dios. «[Él] es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados» (Efesios 1:7, NTV).
Este es el Redentor que se levantó de la tumba y ahora vive para salvarnos completamente.
Mi Redentor
Job habló de su Redentor porque conocía su necesidad. Porque de un gran desamparo surge una gran fe.
No he perdido ninguna de las cosas que perdió Job. Todavía no. Aún tengo a mi familia, dinero suficiente para vivir y una salud razonable. Pero a menos que Jesús regrese durante mi vida, algún día lo perderé todo. La muerte toma todo. Necesito un Redentor tanto como lo necesitaba Job.
Finalmente, necesito a mi Redentor porque él me salva de todas las maldiciones de mi pecado. Creo que Job también sentía esto. Como un profeta cuyas palabras se convirtieron en Escritura, él vio sombras de Jesús. Aun cuando defendía su inocencia ante sus amigos, él miraba hacia adelante al Redentor. Él vio al Único Inocente verdadero que pagó por el pecado de otros y resucitó para que también nosotros podamos vivir otra vez. Él sabía que necesitaba a Dios, y vio la Pascua.
Este artículo es parte de una serie acerca de los nombres de Jesús. El próximo: Santo.
Jack Klumpenhower es escritor y trabaja en un ministerio de niños en Colorado.