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Pregúntemelo después Ron DeBoer 5/11/2012
En mi computadora tengo el programa Adobe Reader. Una vez al mes, más o menos, aparece una ventanita en mi pantalla cuando comienzo la sesión. Adobe quiere actualizarse. Pero Adobe, con mucha educación, me pide permiso para hacerlo, ofreciéndome dos alternativas: «Instale ahora» o «Preguntar después». En muchos de los meses pasados hice clic en «Preguntar después» cuando aparecía el mensaje. No estoy seguro de por qué no he querido actualizarlo. Sé que un día llegará «la hora de la verdad». Un día trataré de descargar un archivo y mi Adobe Reader estará obsoleto y no podrá cumplir su propósito cuando se lo solicite; será inútil. Sin embargo, sigo haciendo clic en «Preguntar después», porque no quiero esperar mientras que en la pantalla de mi computadora se llena la barra azul, mostrando el progreso de instalación.
He llegado a pensar que la vida nos ofrece muchas indicaciones y mensajes para responder al llamado de Dios. A veces estoy manejando por la carretera durante un viaje, buscando una buena estación de radio y me encuentro con un predicador y digo: «Después», y cambio a una estación de música. Comienzo mi sesión de correo electrónico y veo el devocional diario de Tyndale, al que estoy subscrito, enterrado entre los otros 25 correos «urgentes» y digo: «Después». Inesperadamente, en una fiesta o en el trabajo alguien preguntará algo acerca de la iglesia, religión o sobre Jesús, estando yo desprevenido, y alejaré la conversación de la oportunidad [de hablar de él].
Después.
¿Hace usted lo mismo? Comenzaré a pensar en Dios más en serio cuando me gradúe de la universidad . . . una vez que empiece a ejercer mi carrera . . . una vez que la locura de criar a estos pequeños se estabilice . . . cuando me jubile.
En Mateo 22, Jesús cuenta la parábola de la gran fiesta para enseñarnos que para los que pasan toda una vida postergando su llamado, llegará el día en que él regresará y entonces será demasiado tarde. Nuestras carreras se desvanecerán, nuestros bienes materiales se evaporarán, nuestros hijos ya no serán nuestros. Escuche lo que dice Jesús sobre esto:
«El reino del cielo también puede ilustrarse mediante la historia de un rey que preparó una gran fiesta de bodas para su hijo. Cuando el banquete estuvo listo, el rey envió a sus sirvientes para llamar a los invitados. ¡Pero todos se negaron a asistir!
»Entonces envió a otros sirvientes a decirles: “La fiesta está preparada. Se han matado los toros y las reses engordadas, y todo está listo. ¡Vengan al banquete!”. Pero las personas a quienes había invitado no hicieron caso y siguieron su camino: uno se fue a su granja y otro a su negocio. Otros agarraron a los mensajeros, los insultaron y los mataron.
»El rey se puso furioso, y envió a su ejército para destruir a los asesinos y quemar su ciudad. Y les dijo a los sirvientes: “La fiesta de bodas está lista y las personas a las que invité no son dignas de tal honor. Ahora salgan a las esquinas de las calles e inviten a todos los que vean”. Entonces los sirvientes llevaron a todos los que pudieron encontrar, tanto buenos como malos, y la sala del banquete se llenó de invitados».
Jesús termina la parábola con una advertencia muy seria en el versículo 14: «Pues muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».
Aunque Jesús estaba ilustrando mucho más que solo la llamada del Padre en esta parábola (también les está enviando un mensaje muy claro a los líderes religiosos, de que todas las personas pueden ser salvas), su mensaje a los cristianos de hoy es claro: Llegará el día en que ya no habrá más indicaciones, en que nuestras oportunidades para responder al llamado de seguir a Jesús terminarán. Él regresará algún día. Habrá una evaluación de nuestra vida en esta tierra. Aunque es por la gracia de Jesús que somos salvos, debemos responder al llamado de ser seguidores de Cristo en nuestra vida diaria, criando a nuestros hijos según las instrucciones de la Biblia, orando regularmente a Dios y leyendo su Palabra, poniendo nuestra vida en Cristo a la cabeza nuestra lista de quehaceres y respondiendo a las necesidades de los pobres con nuestro tiempo y recursos.
Considere este artículo como su ventanita de indicación. Tome una Biblia hoy. Instálela en su corazón. Ore para que sea actualizado por las palabras de Dios y de Jesús.
Hillsong United tiene una canción muy buena, titulada Me viniste a rescatar, que amplía las ideas presentadas en el artículo de hoy. Terminemos nuestro momento con la canción: http://www.youtube.com/watch?v=ST4zxBRVIPk
Ron DeBoer es un escritor y educador que vive cerca de Toronto.
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